Los desafíos éticos detrás de la información geoespacial

Los datos geográficos permiten conocer el territorio, identificar patrones, planificar ciudades, anticipar riesgos y tomar decisiones. 

Pero detrás de cada dato hay algo más que coordenadas, atributos o una representación cartográfica. Puede haber personas, comunidades, bienes y recursos que se vean afectados por las decisiones que tomamos.

¿Qué pasa, entonces, cuando el uso que hacemos de la información geoespacial puede generar impactos negativos sobre personas, comunidades o territorios?

Esta pregunta atraviesa la reciente publicación “Ética en el uso de los datos geográficos”, desarrollada en el marco de una investigación internacional promovida por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) y la Red Académica del Comité de Expertos en Gestión de Información Geoespacial Global (UN-GGIM Américas)

La iniciativa, que reúne a investigadores del Centro de Estudios Territoriales de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, junto con equipos de Brasil, Chile, Panamá y Uruguay, busca contribuir con la enseñanza de la ética en el uso de los datos geográficos.

Más allá de la dimensión geoespacial

En el trabajo con datos geográficos, la exactitud y la calidad son aspectos fundamentales. Sin embargo, el trabajo propone ampliar la mirada: un dato puede ser técnicamente correcto y, aun así, generar dilemas relacionados con su uso.

¿Pueden ciertos lugares y recursos sensibles verse afectados por su publicación abierta sin restricciones o recaudos? La ética en el ámbito geoespacial involucra cuestiones como la privacidad, la accesibilidad y posibles usos indebidos. También requiere preguntarse para qué fue creado un dato, qué información permite inferir y cuáles pueden ser las consecuencias de hacerlo público o emplearlo de manera inadecuada.

El documento propone analizar estas cuestiones a partir de tres dimensiones: datos, usos y actores. La primera considera, entre otros aspectos, si se trata de datos públicos, privados, personales o geolocalizables; su estructura, granularidad, calidad y origen. La segunda dimensión incorpora la finalidad para la que fueron creados, los impactos de su utilización, las políticas de uso y normativas que los regulan. La tercera pone el foco en las responsabilidades de quienes producen, publican, analizan y/o utilizan esa información.

Una de las ideas centrales del trabajo es que las consideraciones éticas no deberían aparecer únicamente cuando surge un problema. Deben acompañar todo el ciclo de vida del dato, desde su recolección hasta su publicación, archivo o eliminación.

Privacidad, datos abiertos y gobernanza

El desafío se vuelve visible en un contexto en el que cada vez existen más datos abiertos e interoperables, y mayores capacidades para procesarlos y analizarlos.

Abrir y compartir información puede generar importantes beneficios para la sociedad, pero también exige considerar qué información se expone y qué riesgos puede generar su reutilización

El documento plantea, además, los límites entre acceso abierto y protección de la privacidad, así como la necesidad de garantizar la trazabilidad y los derechos y obligaciones de quienes producen los datos.

A esto se suma la importancia de la gobernanza de los datos geoespaciales, una dimensión que incluye la gestión de información actualizada, autorizada y accesible, orientada a su utilización dentro de marcos institucionales adecuados.

La propuesta también incorpora herramientas para analizar dilemas vinculados con la privacidad, los conflictos de interés y la sostenibilidad ambiental, y destaca el método del caso como una estrategia para desarrollar el juicio crítico y aprender a fundamentar decisiones.

Una responsabilidad que atraviesa a toda la comunidad geoespacial

“Ética en el uso de los datos geográficos” es una propuesta educativa estructurada para la formación de estudiantes avanzados, profesionales geoespaciales, educadores del ámbito geográfico y funcionarios de organizaciones vinculadas con la temática.

Más que un nuevo contenido orientado a la formación técnica, el material propone incorporar una pregunta transversal en el trabajo con la información geográfica: ¿qué consecuencias puede tener lo que hacemos con los datos?

Porque producir un mapa, publicar un conjunto de datos, realizar un análisis espacial o aplicar un algoritmo no son solamente operaciones técnicas. Cuando esa información interviene en decisiones sobre personas, comunidades o territorios, también implica una responsabilidad.

Y esa dimensión ética, según los autores, debería formar parte de las competencias de quienes trabajan con información geoespacial.

Ética en el uso de los datos geográficos. Propuesta Educativa (2025) Instituto Panamericano de Historia y Geografía (IPGH).
Autores: Rosario Casanova, Mario Andrés Piumetto, Edilson de Souza Bias, Macarena Pérez, Isis Tejada, Hernán Morales, Carlos Chiale, Paula Teperino.

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